El socialismo marxista
Según Marx, todo es sociedad y la sociedad lo es todo. Toda la realidad es esencialmente social. Es decir, lo único existente es la sociedad: una sociedad "historia".
Todos los marxismos se definen por cuatro coordenadas principales, que es lo más propio del pensamiento original de Marx: ateísmo, materialismo, dialéctica y socialismo: dependiendo de la importancia que se den a estas coordenadas se trata de un marxismo u otro.
Así, se puede ser ateo, materialista y socialista y no ser marxista.
Hombre y sociedad:
Para Marx la esencia humana es, en vez de un ser social, el conjunto o nodo de las relaciones sociales. Por tanto, para el marxismo, el "hombre" es el género humano u hombre genérico: la sociedad, que es la que se va transformando --construyéndose- en el devenir temporal.
No queda espacio para un ámbito privado -ni pensamiento; ni propiedad, ni derechos, etc.- diverso del ámbito social. El individuo carece, de cualquier interioridad personal: es una forma radical -filosófica- de socialismo.
Es patente la dependencia que esta concepción marxista tiene del idealismo hegeliano, para el cual "el género humano es lo concreto y el individuo una abstracción". Por el contrario, para el sentido común y para toda filosofía realista, lo humano concreto es el individuo, la persona, mientras que la sociedad es una realidad derivada -aunque necesaria- y posterior en el orden entitativo. Pues bien, en el marxismo tenemos una completa inversión: la realidad primaria -la única auténtica realidad- sería la totalidad social, y el individuo dependería absolutamente de ella, incluso ontológicamente, siendo un simple "momento" del proceso constitutivo de las formas sociales en continuo cambio.
Para el marxismo, la sociedad e historia social se identificarían: es decir, no sólo no es el individuo, sino tampoco es la sociedad; ésta no es ser, sino devenir, historia; y no habiendo ser, tampoco hay verdad ni bien; verdad y bien "se hacen", y por tanto son esencialmente cambiantes. De ahí, el carácter radicalmente amoral del socialismo marxista. Este no se postula en base a ideas de justicia, de igualdad, etc., sino como "realidad científica", como término de un proceso necesario, de un determinismo histórico-social.
Podemos decir que el marxismo, además de afirmar la prioridad en todo orden de la sociedad sobre el individuo, es un historicismo social determinista; historicismo social que recibe un nombre concreto: materialismo histórico.
El marxismo es el intento más radical realizado hasta ahora de convertir la esencia misma del pecado en doctrina filosófica y en programa político. (Extractado de articulo de Fernando Ocariz).
Comentarios
Publicar un comentario