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La educación en la Religión.

 El hombre es un ser hijo de Dios, como es un ser hijo de papá y mamá, así, igual que tiene unas relaciones con sus padres, necesita, también de pequeños, fomentar las relaciones y trato con Dios. Por medio de sus padres fundamentalmente y también en la escuela. Mediante oraciones cortas, gestos, etc. Poco a poco, gradualmente, se irá consolidando su piedad. Explicándoles los Evangelios, la Sagrada Escritura, el Catecismo,... en fin lo que la Conferencia episcopal establezca oportuno para cada edad. Sería conveniente que, cuando sea adecuado, por ejemplo al ir explicando el cuarto mandamiento, se haga también hincapié en el amor a la patria y la belleza de servirla según las condiciones de cada uno y también a través de la política. El Papa Francisco ha expresado que la política es el modo mas bello, excelso y noble de amar a los demás. Y no cabe duda que forma parte del cuarto mandamiento.

La educación en los valores del servicio y entrega.

El valor intangible de la vida humana, del cuidado de los enfermos en fases críticas y terminales y de la necesidad de reescribir la "gramática" del hacerse cargo y cuidar a la persona que sufre.  "Hoy en día se evalúa al hombre sólo en nombre de la utilidad mientras que se pierden los "deberes imperativos de la  solidaridad y la fraternidad".  "No abandonar jamás a nadie", enfatiza Francisco, "en presencia de males incurables". La vida humana, por su destino eterno, conserva todo su valor y toda su dignidad en cualquier condición, incluso de precariedad y fragilidad, y como tal es siempre digna de la más alta consideración".   «No se considera ya a las personas como un valor primario que hay que respetar y amparar, especialmente si son pobres o discapacitadas, si “todavía no son útiles” —como los no nacidos—, o si “ya no sirven” —como los ancianos—.   El sentarse a escuchar a otro, característico de un encuentro humano, es un paradigma...

La educación en la Historia.

  El fin de la conciencia histórica Se alienta una pérdida del sentido de la historia que disgrega todavía más. Se advierte la penetración cultural de una especie de “deconstruccionismo”, donde la libertad humana pretende construirlo todo desde cero. Deja en pie únicamente la necesidad de consumir sin límites y la acentuación de muchas formas de individualismo sin contenidos. En esta línea se situaba un consejo que di a los jóvenes:  «Si una persona les hace una propuesta y les dice que ignoren la historia, que no recojan la experiencia de los mayores, que desprecien todo lo pasado y que sólo miren el futuro que ella les ofrece, ¿no es una forma fácil de atraparlos con su propuesta para que solamente hagan lo que ella les dice? Esa persona los necesita vacíos, desarraigados, desconfiados de todo, para que sólo confíen en sus promesas y se sometan a sus planes. Así funcionan las ideologías de distintos colores, que destruyen —o de-construyen— todo lo que sea diferente y de ese ...

La educación en el lenguaje.

  Al ser la cultura un conjunto de conocimientos, creencias, valores que se transmiten por vía lingüística, el ser humano puede decirse que vive en y desde el lenguaje. Y es que el mundo de lo humano, de nuestras relaciones, de nuestras actividades, de nuestras creencias está codificado lingüísticamente, interpretado mediante categorías lingüísticas, y estructurado en torno al lenguaje. De ahí que el ser humano sea un animal simbólico. Pero, seamos más concretos. El lenguaje cumple un papel, una función absolutamente imprescindible: Para la socialización: los individuos de una sociedad asimilan la cultura a través del lenguaje, principalmente. Para la transmisión de conocimientos: el lenguaje constituye la principal herramienta en la transmisión y difusión de conocimientos de una sociedad. La instrucción pública, la educación, se lleva a cabo a través del lenguaje, bien oral, bien escrito. Para la creación de conocimientos científicos y tecnológi...

La educación en la belleza.

“La belleza es en cierto sentido la expresión visible del bien, así como el bien es la condición metafísica de la belleza” Lo bello es un don, y por tanto es algo inmerecido, el objeto bello está ahí para ser contemplado, para ser “apropiado” por el espectador, podemos decir que existe para eso.  El objeto bello es un símbolo (ícono) de lo que debería ser el hombre como “ser-para-los-otros”.  Ratzinger nos habla de otra posible vía para el conocimiento, una vía que no empieza en la razón, pero que termina en ella: no en vano lo bello es necesariamente verdadero. La intuición de lo bello puede iniciar el camino hacia el conocimiento de la verdad con mayor seguridad que un impecable silogismo.

La educación en la filosofía.

   Juan Pablo II mientras trabajaba como obrero había estudiado la metafísica, por su cuenta, sin profesores, y trataba de entender esas categorías, y que al final, logró entenderlas. Y concluyó: “he constatado que esta metafísica, esta filosofía cristiana me da una nueva visión del mundo, una más profunda penetración de la realidad. Antes tenía estudios más bien humanistas, ligados a la literatura y a la lengua y aquí, con esta metafísica y con la filosofía en general, he encontrado la clave para una comprensión y penetración intelectual del mundo más profunda y, diría, última; la metafísica es útil para todo" solía repetir. Étienne Gilson: "La metafísica coopera a la resolución de los problemas cotidianos y vulgares de cada individuo humano, y a dirigir su propia vida." Según Juan Pablo II, en este inicio de siglo se hace necesario devolver a la filosofía su dimensión sapiencial de búsqueda del sentido último y global de la vida. Se trata de...

El socialismo marxista

 Según Marx, todo es sociedad y la sociedad lo es todo. Toda la realidad es esencialmente social. Es decir, lo único existente es la sociedad: una sociedad "historia". Todos los marxismos se definen por cuatro coordenadas principales, que es lo más propio del pensamiento original de Marx: ateísmo, materialismo, dialéctica y socialismo: dependiendo de la importancia que se den a estas coordenadas se trata de un marxismo u otro. Así, se puede ser ateo, materialista y socialista y no ser marxista. Hombre y sociedad: Para Marx  la esencia humana es, en vez de un ser social, el conjunto o nodo de las relaciones sociales . Por tanto, para el marxismo, el "hombre" es el género humano u hombre genérico: la sociedad, que es la que se va transformando --construyéndose- en el devenir temporal. No queda espacio para un ámbito privado -ni pensamiento; ni propiedad, ni derechos, etc.- diverso del ámbito social. El individuo carece, de cualquier interioridad personal: es una form...